¿Cómo convivimos en armonía?

¿Cómo convivimos en armonía?

A pesar que el Yin y el Yan son distintos, pueden estar juntos armónicamente. Pues al ser seres totalmente opuestos, necesitan uno del otro. Es increíble las contradicciones de la vida. El perro y el gato, a pesar de ser animales, ambos no pueden convivir en el mismo espacio. Sin embargo, muchas experiencias nos han demostrado todo lo contrario; ambos pueden convivir juntos, y es más, pueden incluso llegar a ser inseparables. Parece que la vida nos ha mostrado que no puedes estar “solo” en el mundo. Pues necesitas a tu opuesto, o más bien, tu antítesis. El día no puede estar sin la noche, el bien no puede existir sin el mal, el frío no puede estar sin el calor, entre otros. Uno cree saber cuándo niño que es bueno y mejor “ser” como todos los demás. Es más, no puedes ser diferente al “otro”, dado que tiendes a ser excluido. Tratas siempre de ser mejor, más bien, “perfecto” para no ser apartado. Uno piensa y cree que debe estar con personas iguales a uno para poder “estar mejor”. Sin embargo, la vida me ha demostrado que eso no resulta siempre del todo bien. Es decir, es gratificante escuchar lo mismo que piensas tú en los demás. Pero, una vez leí, que en el fondo las personas que no toleran las diferentes opiniones de los demás, es porque disfrutan escuchándose “a sí mismo”. Al comienzo es muy entretenido, pero después, al pasar los años, te das cuenta que resulta ser tedioso; más bien, aburrido. Por ende, el ser humano o la vida en general ¿Necesitaría tener su opuesto para vivir armónicamente? Vale decir, ¿Para vivir una vida plena y en equilibrio es necesario convivir con nuestros opuestos? Al realizarme todas estas interrogantes, me hace pensar que no debemos tratar de “eliminar” nuestros opuestos, sino más bien, tratar de vivir en equilibrio. Pues a pesar que ambos son extremadamente opuestos, necesitas del otro. Porque sin el otro, ¿Cómo sabrías que existes? ¿Cómo se aprendería? ¿Cómo te querrías? Al final, uno entiende con los años encima, que la vida no es más que un baile de contradicciones, y en la cual para poder sobrevivir y vivir en paz, es necesario “comprenderse” a uno mismo y a su “opuesto”. Toda Miel

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